martes, 29 de noviembre de 2011

EL MUNDO: Granados y la 'Marea Verde' pasan factura al PP madrileño

La concejala de Medio Ambiente y 'número 2' en el Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, no movió ni un músculo cuando se llamó a votar la destitución de Francisco Granados como secretario regional del PP Tampoco Lucía Figar, consejera de Educación en el Gobierno de Esperanza Aguirre, la apoyó. Se abstuvo en la votación, corroborando con su decisión algunas de las quejas que se escucharon en el tiempo que duró el Comité.

Muchos salieron del Comité Ejecutivo Regional de ayer con un mal sabor de boca y con una idea clara: así no se hacen las cosas. Fuentes próximas a Génova han advertido de que ya estaban bastante enfadados con Esperanza Aguirre por la forma en la que ha llevado la campaña electoral, hablando de copago en Sanidad o recrudeciendo su enfrentamiento con el sector de la educación.

La propuesta de destitución de Granados llegaba por sorpresa al orden del día y los humos no estaban como para discutirlo siquiera. La presidenta del PP de Madrid acudía a la reunión con la decisión tomada y el sustituto decidido: Ignacio González.

"El silencio fue absoluto", han asegurado a ELMUNDO.es fuentes próximas al Comité. "Lo que sí era claro es que no iba a haber unanimidad", añaden. Aguirre impuso que la votación fuera pública y a mano alzada. "Fue una situación muy incómoda, y cuando Elena Utrilla quiso hablar Esperanza Aguirre la interrumpía todo el tiempo, no le dejaba hablar y cuando Utrilla pedía que se aplicara el reglamento, la presidenta replicabale que "le parecía mentira que fuese jurista y alegase eso", han relatado.


El caso es que así, a mano alzada, casi todos apoyaron la decisión de Aguirre (faltaría más). 50 votos se sumaron al sí de la lideresa, 4 votaron en contra, una docena se negaron a participar en la votación (entre ellos Ana Botella) y hubo 5 abstenciones, incluyendo, sorprendentemente, la de Lucía Figar.

De hecho, en un momento dado, la diputada regional Elena Utrilla intentó explicar su postura en contra del cese y casi no le dejaron hablar. "Fue peor que el politburó",  la forma de adoptar esta decisión de propia de "una checa soviética" por su "increíble brutalidad" y por las "formas horribles" que se utilizaron.han aclarado fuentes próximas al Comité Ejecutivo.

El que sí tomó la palabra fue Carlos Aragonés marido de Lucía Figar, miembro del Comité y diputado nacional, y advirtió del error que suponía tomar esta decisión ahora que Mariano Rajoy estaba en pleno traspaso de poderes y a pocos días de haber conseguido una mayoría absoluta histórica.

Además, Aragonés aprovechó su turno de palabra para criticar que en campaña no se hubiera atacado a UPyD y que hubiera sido precisamente Francisco Granados el único que había sido muy crítico con el partido de Rosa Díez.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/24/madrid/1322137771.html

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pero ¿a quien le sorprende esto? Las maneras de la Presidenta se han dejado ver muchas veces. Nadie puede cuestionarla y menos contradecirla. Recordemos: programas televisivos acabados de un plumazo, presentadores destituidos por preguntas incómodas, y ahora sus propios compañeros. Los profesores ya lo han experimentado como colectivo, si no acatas eres demonizado.