jueves, 3 de octubre de 2013

'Los docentes no comemos mierda'


Carta abierta a Josep Antoni Durán i Lleida

Aunque le pueda parecer extraño, un buen número de personas de este país nos dedicamos a la docencia y comemos. ¡Algunos incluso pagan hipotecas! ¡Y no comemos mierda! De hecho, estoy convencido de que usted come mucha más mierda transgénica y llena de pesticidas que mi familia.

Con el salario de un docente universitario más o menos estable se puede vivir, comer y pagar las facturas perfectamente. Y somos muchos los precarios y precarias que vivimos con mucho menos y seguimos adelante mes a mes. Incluso tenemos la osadía de hacer planes de futuro, tener hijos y dedicar un parte de nuestro tiempo a la lucha en contra de sus políticas redistributivas dedicadas a transferir recursos de los más vulnerables a los más ricos. Políticas que llevan a cabo sin ningún tipo de mala conciencia y que están dejando a la miseria a muchos miles de catalanes y catalanas mientras ustedes discuten sandeces en restaurantes de lujo o viajando en primera clase.

Esto no quiere decir que esté contento con la patética situación de la docencia universitaria catalana. ¡Ni mucho menos! En 3 años, los profesores asociados de una de las universidades donde trabajo, hemos perdido un 63% del salario. Trabajamos las mismas horas y hacen contratos trimestrales. Sin seguridad acerca de nuestra continuidad, tenemos que ir trabajando y preparando asignaturas confiando en que el curso siguiente habrá presupuesto y voluntad de contratarnos de nuevo. La flexibilidad laboral en su máximo exponente. Con este panorama, este curso trabajo a tiempo parcial en tres universidades (además de ejercer como investigador independiente). Sí, sí, tres. No se puede decir que no a nada. Y para desplazarme tengo que coger el transporte público más barato que encuentro, porque si no ya no me sale a cuenta la clase. Nada de AVE, ni gasolina, ni peajes. Regionales y autobuses. Y sólo soy uno más de los que sobreviven de la docencia. Y me consta que hay gente que está mucho peor, aunque probablemente tienen más talento que usted y yo juntos.

Supongo que me dirá que nuestra situación es culpa de Madrid. ¡Mire, ya estoy hasta la coronilla! Hasta las narices de parásitos sociales que dedican el 99% de su tiempo a justificarse ante la ciudadanía para mantener sus cuotas de poder y sus salarios. Usted, con sus décadas como profesional de la política es un ejemplo del cáncer que vive la democracia liberal y los despropósitos de la transición española. Usted es tan enemigo o más de las clases populares de este país como el gobierno de Madrid, el PP, o la Banca Internacional. Con sus declaraciones ha dejado clarísimo cuál es su motivación (y la de la mayoría de sus compañeros) para estar donde están: vivir bien, pegados a la poltrona.

¿Sabe qué? La mayoría de nosotros, nos conformaríamos con mucho menos de lo que usted cobra si nos garantizaran seguridad y protección social. Si no sometieran nuestras vidas a los azares y las voluntades de los mercados. Seguramente, sus amiguitos, aquellos con los que se reúne tan a menudo, no estarían tan contentos y no harían tantos cuartos. Y probablemente, usted no podría seguir pegado a la poltrona con la cola de la demagogia y de la escenificación política de la democracia liberal.

Si algún día quiere volver a la docencia, le aseguro que haré lo posible para asistir como oyente a alguna de sus clases. Por desgracia, dudo que llegue a tener esta oportunidad. Usted ya se ha expresado con claridad: no piensa bajar del tren de vida de los ricachones. Tampoco se preocupe demasiado. Sabe tan bien como yo que puede dejar la política cuando quiera. Seguro que hay muchas empresas que le harán suculentas ofertas en honor a una larga relación de amistad y colaboración.

Y si no, ya no viene de aquí. Aguante hasta los 65. Usted seguro que ha cotizado suficiente para cobrar la pensión máxima. Ahora bien... quizás con la pensión máxima tampoco le da para ir a restaurantes de lujo como Set Portes o a la Camarga cada semana ... ¿Se imagina cómo viven las personas que cobran pensiones no contributivas a pesar de haber trabajado duro toda la vida? Disculpe que me voy de tema. Si me pongo esta carta podría ser tan larga ...

Reciba un cordial saludo. Desde abajo a la izquierda no lo perderemos de vista ni dejar de disfrutar de su oratoria,

Albert Sales

Profesor (precario) de Sociología y Criminología en la Universidad Pompeu Fabra, Universidad de Girona y en el IDEP (Universidad Abat Oliva) y colaborador de la Universidad de Salamanca, de la Universidad Rovira i Virgili y la Universitat Oberta de Catalunya.
Fuente: http://albertsales.wordpress.com/2013/10/03/carta-oberta-a-duran-i-lleida-els-docents-no-mengem-merda/

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